Besalú: A un puente de la Edad Media

Besalú: A un puente de la Edad Media

El galope de los caballos sobre el suelo de piedra, el choque de las espadas afiladas, el bullicio de la gente un día de mercado, el golpe del martillo del herrero, el olor del pan recién hecho, la música trovadoresca. Besalú es el perfecto escenario para trasladarte al corazón de la Edad Media: la época de los majestuosos castillos y de los cuentos de enanos, princesas y dragones.

Besalú es uno de los mejores conjuntos histórico-artísticos medievales conservados de toda España. Está situado en la provincia de Gerona en la comarca de la Garrotxa. La fortaleza del poblado medieval fue creada en el siglo X y gozó de un destacado crecimiento durante la época. Ya desde época romana, Besalú se convirtió en un territorio parecido a una pequeña ciudad. Cerca encontramos la vía Annia, una antigua carretera romana que favoreció el crecimiento del comercio y de la ciudad.

En el centro de la villa estaban los edificios más importantes que en época medieval fueron reemplazados por el castillo de los condes y la ciudad medieval que hoy en día podemos ver. Un gobierno con tanto poder que se descentralizó del condado de Gerona en el siglo X y en el que todas las cosas importantes que ocurrían en aquellas tierras se disputaban en el Castillo de Besalú, donde ahora quedan los restos de la iglesia de Santa María. En el año 1111 el condado pasó a formar parte de la casa de Barcelona.

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Un legado con mucho encanto

Entre verdes paisajes y largas carreteras se encuentra Besalú, llegar hasta aquí a caballo no debía ser tarea fácil. Pero sin duda alguna, hoy merece la pena descubrir sus rincones. A primera vista, vemos una multitud de casas de piedra aplegadas en una colina a la que se accede por un puente. Ciento cinco metros de longitud cruzan el río Fluviá por el puente fortificado el cual es considerado uno de los mejores ejemplos de puente románico que se conservan en Cataluña. Un pintoresco escenario que te lleva a otra dimensión.

El lugar te permite que te sientas como un ciudadano cotidiano de la Edad Media, una sensación realmente mágica. El puente era el lugar de control, una especie de aduana donde se hacía un riguroso control de las mercancías y las personas que entraban y salían de la ciudad. Por lo que si consigues atravesar, un peaje deberás pagar. El puente es sin duda uno de los monumentos con más historia, ha sido reconstruido en numerosas ocasiones a lo largo del tiempo a causa de inundaciones, batallas y bombardeos.

Dejando atrás el largo puente, una gran puerta arcada te da la bienvenida; ahora sí, puedes ver el enredo de las calles empedradas. Es fácil que en la mente de uno sigan apareciendo los chasquidos de las espadas, el olor de las tabernas y todo un gran imaginario de otra época. Multitud de tiendas ofrecen al visitante souvenirs recreados; prendas de piel, armas de madera, embutido y cerveza casera. Todo, hasta el más mínimo detalle, te ayuda a retroceder en el tiempo.

Multitud de culturas

La mezcla de culturas dentro de la microciudad estuvo muy presente, judíos y católicos compartían un mismo lugar. En el siglo IX unas veinte familias judías se instalaron en las calles de Besalú que ahora se conocen como el Barrio Judío. En 1264 el rey accedió a que los judíos levantaran una sinagoga, de la que hoy solo se pueden ver algunos restos como la puerta de entrada a la sala de oración y el patio. Justo al lado de la sinagoga se encontraba la Miqvé, descubierta de manera fortuita en las excavaciones que se llevaron a cabo en el año 1964. Actualmente, estos baños son visitables.

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La miqvé se compone de una sala rectangular subterránea de estilo románico, y se accede mediante unos escalones. La importancia de este hallazgo recae en que es el primer edificio de estas características que se encuentra en España y el tercero de toda Europa. En el año 2013 el conjunto de la sinagoga de Besalú fue declarado por la Generalitat de Catalunya como “Bien natural de interés Nacional”. Se dice que en este lugar se realizaban purificaciones espirituales, a mujeres tras el parto y la menstruación y a los hombres tras el Sabath  (día sagrado de la semana). La cercana localización al río Fluviá hacía posible estas inmersiones.

Otra de las construcciones históricas de la ciudad es el monasterio benedictino de Sant Pere, datado el año 977, del que actualmente tan solo se puede visitar su iglesia. En su interior se veneraban las reliquias de San Primo y San Feliciano, hecho que motivó a muchos peregrinos a visitar los restos y causante de que los condes de Besalú ordenaran la construcción del Hospital de Sant Juliá en el siglo XII. En la gran plaza de la ciudad se encuentra la iglesia románica de Sant Vicenç fundada en el mismo año que el monasterio de Sant Pere.

Recorrer el legado medieval y las callejuelas de Besalú hacen que descubras uno de los rincones más bonitos y entrañables de Cataluña. Tanto su villa como sus alrededores permiten respirar el aire puro de la naturaleza y fotografías los magníficos paisajes que ofrece la localidad.

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